¿Conoces los principios básicos del bienestar animal?

La definición de Bienestar Animal ha ido evolucionando a lo largo del tiempo. Desde un simple “afrontar las condiciones de vida” a convertirse en sujeto de estudio por organismos internacionales para perfilar este concepto que se refiere a la calidad de vida de un animal. 

De esta forma, el Bienestar Animal tiene en cuenta 4 principios básicos:

  1. Buena alimentación: los indicadores que evalúan este principio son la ausencia de hambre y de sed prolongada. En caballos estabulados, la limpieza y un correcto acceso a los comederos y bebederos es algo básico.
  2. Buen alojamiento: se refiere a un espacio confortable que les permite estirarse, moverse, acicalarse y descansar adecuadamente. El hogar de nuestros caballos tiene que contar también con unas condiciones óptimas de temperatura, luz natural e higiene. 
  3. Buena salud: Ausencia de heridas y lesiones, enfermedades y dolor. Revisar el estado físico de nuestros caballos y el adecuado funcionamiento de su organismo, así como garantizar las atenciones y visitas sanitarias necesarias, es nuestra responsabilidad. 
  4. Comportamiento apropiado: el estado emocional del animal es un principio importante que puede valorarse observando diferentes conductas y comportamientos. En el plano social se puede analizar su relación con humanos, con otros caballos y también con otros animales. La demostración de comportamientos propios de la especie junto a la ausencia de otras conductas como estereotipias o signos de estrés, ansiedad o pánico, siempre son indicadores positivos de su estado emocional. 

Estos principios e indicadores se reflejan en los protocolos europeos de referencia en el ámbito del Bienestar Animal:  Welfare Quality y AWIN®, encargados de desarrollar, integrar y difundir indicadores de Bienestar Animal, así como crear sistemas para evaluar y controlar la calidad del mismo. 

Los protocolos mencionados son bastante recientes en comparación con la historia que nos une a otros animales. El vínculo entre humanos y otras especies comenzó desde el inicio de nuestra existencia en el planeta Tierra. En concreto, nuestra relación con los caballos empezó hace 5.500 años. 

Y aunque en antiguas civilizaciones, como la del Valle del Indo, ya se tenía cierta conciencia en torno al bienestar de algunos animales no humanos, las primeras políticas y acciones en defensa de los animales no aparecieron hasta el siglo XIX en Occidente, en concreto en 1822 en Irlanda y Reino Unido, evolucionando a lo largo de la historia, hasta el concepto actual de Bienestar Animal.

Y es que la protección del Bienestar Animal es una preocupación universal y una responsabilidad de todos.