¿Has dicho lactato?

Campeonato de Europa de atletismo 2018– relevo masculino, España está a punto de ganar la medalla de oro. Bruno Hortelano, el último corredor del equipo de relevo español sale, avanza rapidísimo, está solo en la calle y hasta puede ver el oro al final de la recta. Pero Hortelano se desfonda a falta de 50 metros “las piernas no corren, se gripan”. España terminará con la medalla de bronce. “Me siento responsable de lo que ha pasado, admitió Hortelano, hemos sacado un bronce que podía haber sido un oro. Pero en los últimos 50 metros no tiraban las piernas, he notado mucho la fatiga”

Seguramente os estaréis preguntando ¿qué relación entre atletismo y la hípica? Pues ambas actividades son deportes y se basan sobre el entrenamiento de una máquina para poder rendir: el cuerpo humano o en el caso de la equitación, él del caballo. Humano, caballo, ambos son atletas y funcionan de forma muy parecida. ¡Y el caballo también produce lactato! Nos tenemos que plantear entonces en qué medida el lactato afecta a nuestro caballo.

El lactato tiene mala reputación, y lo utilizamos como respuesta a todos los males del deporte. ¿Es tan malo el lactato? ¿Pues no, todo lo contrario!

Para simplificar, el lactato es la prueba de que nuestro cuerpo ha creado energía (ATP) a partir de nuestras reservas de glucógeno (principal forma de reserva de los carbohidratos en el organismo). El lactato aparece en cuanto empiezo a realizar una actividad y más mi actividad es intensa, más los niveles de lactato aumentan.

El lactato se vuelve problemático cuando su producción supera su eliminación: el organismo produce más lactato del que puede eliminar. El lactato se va acumulando y llegado a un cierto punto es nefasto para la actividad física. El cuerpo ya no rinde, el cansancio aparece rápidamente y no podemos mantener el esfuerzo.

Las limitaciones de nuestros caballos no son estrictamente técnicas, son también físicas, fisiológicas. ¡Pero buena noticia, se puede mejorar! El entrenamiento tiene un efecto directo sobre los niveles de lactato: el entrenamiento puede retardar el momento de acumulación del lactato. Y entonces mejorar el rendimiento de nuestro caballo.