“Uno no llega a ningún lugar cuando no sabe adónde va”

¿A quién no le ha pasado?… Inicio de temporada, hacemos los chequeos veterinarios de rigor para empezar con buen pie ese nuevo año de competición.

Primero, el fisio para repasar la estructura del caballo y recolocar las piezas sueltas, y a continuación, el veterinario para analítica y estado general. Ambos me han recomendado muchos ejercicios imprescindibles para los caballos: “no te olvides trabajar en cuestas, hacer cavaletti, el galope trocado muy importante…” Total, ¿qué pasó?, ¡El día siguiente estoy haciendo, en una sesión, TODOS los ejercicios recomendados el día anterior…en una sesión mis caballos hicieron el trabajo de una semana! Y como cabía esperar…no resultó ser muy provechoso. De allí la importancia de ORGANIZAR y PLANIFICAR el trabajo de nuestros caballos.

Lo primero, pensar en lo que queremos hacer , o lo que es lo mismo, ¿cuál es el objetivo final, a qué quiero llegar? Una competición, un estado de forma general para uso comercial o personal (clases, rutas…), la doma de un caballo joven, …  Decidimos un objetivo y definimos el período de tiempo necesario o impuesto (calendario competitivo).

No hace falta subrayar que tenemos que proponernos un objetivo realista…teniendo en mente los medios a nuestro alcance:

  • El caballo (edad, raza, antecedentes, estado de forma, habilidades / posibilidades…)
  • El tiempo que podemos dedicar al entrenamiento
  • El material del cual disponemos para trabajar (terrenos, pistas, herramientas…)
  • Nuestros recursos económicos
  • Lo que sabemos hacer

Una vez mi objetivo decidido y mis medios definidos: ¿Cuáles son los métodos que voy a poner en marcha para alcanzar mi objetivo? El éxito de una buena planificación es la armonía entre los métodos y los medios para alcanzar un objetivo en el periodo de tiempo acordado.

¿Es coherente mi planificación? Sí, siempre y cuando responda a los principios básicos de la planificación del entrenamiento.

🔺Eficacia de la carga: para provocar un cambio en el organismo la carga de trabajo debe ser de intensidad superior a la que se aplica habitualmente.

🔺Continuidad: con un entrenamiento constante los cambios se hacen efectivos y se quedan.

🔺Progresividad: No solo la carga de trabajo debe ser continua sino también debe subir de forma progresiva para seguir siendo efectiva.

🔺Necesidad de recuperación: El cuerpo debe tener un tiempo para asimilar los cambios, regenerarse y adaptarse.

🔺Periodización de la carga de trabajo: hacer operacional nuestra programación dividiendo nuestro trabajo en periodos de entrenamiento.

Y ahora la pregunta que todos os estáis haciendo mientras leéis estas líneas: ¿Qué hacer si de repente toda mi planificación se desmorona? ¿Qué hacer si de repente se cancelan todos los concursos hasta fecha indefinida? El covid, o más recientemente la rino, son cosas que afectaron y siguen afectando mucho a nuestro trabajo. Tenemos que cambiar nuestros planes. Pero lo mismo pasaría con una lesión del caballo o un imprevisto en nuestra vida (social o profesional). Planificar nos permite tener un plan B, adaptarnos, anticiparnos y entonces tomar decisiones correctas para ajustar los métodos de trabajo.

En la situación actual, situación de incertidumbre por no saber cuándo se va a reanudar la competición, mi consejo es, dar un paso atrás, no parar el entrenamiento, únicamente dar un paso atrás. Es un momento ideal para afinar la preparación técnica, hacer unos ensayos competitivos en casa y mantener una condición de forma de período pre-competitivo.

Planificar no garantiza el éxito, pero sí la productividad y eficiencia del trabajo realizado.

Un sueño escrito con una fecha se convierte en una meta

Una meta dividida en pasos se convierte en un plan

Un plan respaldado por acciones hace que tus sueños se conviertan en realidad.

Grey S. Reid